QUIENES SOMOS

Somos un grupo de hombres y mujeres que queremos poner por obra las palabras del Señor («estaba enfermo y me visitasteis»). Es, además, una ocasión de amistad, de fraternidad, de compartir…

Este grupo está compuesto por Mossèn Xavier y otras personas de las diferentes comunidades parroquiales con la misión de visitar, acompañar y ayudar a los enfermos, ancianos y personas limitadas de nuestra comunidad.  Queremos que vean y sientan que no están solos: que Cristo, a través de la comunidad parroquial, está a su lado, acompañándoles con un profundo respeto, de forma desinteresada y gratuita.

Nos reunimos una vez al mes (2º viernes de mes, a las 16:30)

para formarnos y hacer una puesta en común, comunicarnos las experiencias, problemas e inquietudes, aceptando las pruebas, titubeos y fallos; y procurando renovarnos interiormente a través de la reflexión y la oración, desarrollando un ambiente donde la fe se redescubra, se alimente, se profundice, se viva y, fieles a Jesucristo, ser Buena Noticia, precisamente, para los que sufren.

OBJETIVOS

Queremos ser la presencia de la Iglesia en el mundo de los enfermos. Esta atención a los enfermos forma parte del mandato de Jesús a su Iglesia y a sus seguidores: «Los envió a proclamar el reinado de Dios y a curar a los enfermos» (Lc.9, 2)

Nuestro objetivo principal es visitar, acompañar, escuchar y ayudar a las personas enfermas, ancianas o limitadas que viven en nuestra comunidad, bien se encuentren en los hospitales, residencias, o en sus casas particulares:

  • acercándonos a ellos con profundo respeto y alegría, en actitud de servicio, con autenticidad, de forma desinteresada y gratuita, con gestos más que con palabras…
  • ayudándoles a afrontar, superar y valorar su condición de enfermos y/o ancianos.

En definitiva, mostrando la presencia y el amor de Cristo y la fe en el Reino de Dios, apoyándonos en la oración y la fuerza del Espíritu;viviendo la esperanza cristiana y ayudando a que las legítimas esperanzas del enfermo no se frustren;manifestando los frutos del Espíritu que son: «amor, alegría, paz, cercanía, tolerancia, agrado, generosidad, lealtad, sencillez, dominio de sí mismo» (Gal 5, 22-23).

QUÉ HACEMOS

  • Averiguar quiénes son en la parroquia los enfermos más necesitados y desasistidos, sean creyentes o no.
  • Estudiar su situación, necesidades, problemas e inquietudes.Atenderles física, psíquica, social y religiosamente.
  • Visitarles (normalmente los agentes de Pastoral van a visitarlos de dos en dos) periódicamente en sus domicilios o en las residencias.Hacer que el enfermo se encuentre unido a su comunidad en la cual participaba normalmente.
  • Colaborar con el sector hospitalario (clínicas, hospitales, asociaciones, residencias…).
  • Llevar la comunión a todos los miembros de la comunidad que por su limitación o enfermedad no pueden asistir a la Eucaristía y deseen recibirla.Colaborar y potenciar el Sacramento de la Unción de los enfermos: sacramento que ayuda a vivir cristianamente la enfermedad.
  • El Sacramento de la Unción de enfermos se celebra dentro de la Parroquia, a nivel comunitario (una vez al año, normalmente en junio), e individualmente: en el domicilio o en la misma parroquia según las necesidades de cada enfermo.
  • Estar en contacto con la Delegación de Pastoral de la Salud. Formación y puesta en común.

 

Nota

Invitamos a colaborar y participar a todas las personas que quieran dar testimonio de su fe y de transmitir la esperanza cristiana. Personas discretas y con sentido común, conscientes de que la parroquia les encomienda a sus enfermos y les envía a visitarles, acompañarles y cuidarles en su nombre.

Y también hacemos la llamada para aquellas personas que quieran o deseen ser visitadas.

Las personas que deseen ser visitadas o quieran visitar a enfermos, pueden ponerse en contacto con Mossén Xavier o pueden llamar al teléfono: 93.665.12.90

CÓMO DEBE SER EL VOLUNTARIO

Como es una Pastoral de acompañamiento para ser voluntario se necesita:

  • Tener disponibilidad.
  • Ser capaz de una escucha paciente y humilde, acercándose al enfermo, intentando ponerse en su misma situación sin querer imponer una respuesta, una oración o quizás un sacramento. Toda persona tiene una profunda necesidad de ser oída y un don que podemos ofrecerle es la escucha y que él mismo con toda libertad encuentre la respuesta a todos sus interrogantes.
  • Vivir con él sus sufrimientos, sus angustias, sus esperanzas, sus rechazos y sus dolores. Ayudarle a caminar por este camino siempre desconocido y siempre sorprendente de la enfermedad y por él llegar al encuentro con Cristo Jesús.