Jornada Eucarística Mariana Juvenil – Covadonga 2024
Felipe Kaiser y Pablo Rodríguez. Grupo de Jóvenes de la Parroquia
El primer fin de semana del mes de julio, un grupo de jóvenes de la parroquia, acompañados de Mossén Juan Antonio, participamos en la Jornada Eucarística Mariana Juvenil (JEMJ), que este año se ha celebrado en Covadonga. La JEMJ ha sido un encuentro donde pudimos compartir, junto a otros jóvenes, actos de oración, catequesis, talleres de evangelización eucarística, testimonios, y, sobre todo, profundizamos en el amor y conocimiento de la presencia real de Jesús en la Eucaristía.
El viernes 5 de julio, madrugamos mucho para encontrarnos en la estación de tren de Castelldefels. Ya en Sants, nos unimos a los jóvenes de la Parroquia del Remei de las Corts, que viajaban acompañados del padre Pich, y a las 6:30 cogimos el autobús que nos llevaría a Covadonga. Una vez allí, celebramos la Santa Misa en la Basílica y visitamos la Cueva Santa, una pequeña capilla situada al lado de una cascada natural.Por la noche, asistimos a una obra de teatro donde se recreaban los siete pecados capitales, y uno de los sacerdotes que participaban en las Jornadas realizó un espectáculo de malabares.
Covadonga está situado en los Picos de Europa, donde paseamos el sábado por la mañana disfrutando de unos paisajes maravillosos que nos hacían sentirnos muy cerca del Señor. Esa misma mañana, asistimos a una charla muy interesante sobre la Sábana Santa.
El tiempo no fue muy propicio y muchas de las actividades transcurrieron bajo la lluvia, como la procesión del sábado por la tarde, que, sin embargo, fue muy emotiva. De hecho, llovió tanto esa tarde que, cuando llegamos a las carpas militares que nos servían de techo para pasar la noche, nos encontramos con que nuestros sacos y mochilas estaban mojados. Sin duda, este tipo de experiencias son algunas de las marcan un viaje, y pese a todos los contratiempos, el buen ambiente que había entre todos los jóvenes y evidentemente entre nosotros hizo que la noche en vez de ser un problema, pasase a ser una noche de risa ante la lluvia.
Una de las cosas que más nos impactó fueron los testimonios de fe que compartieron algunos de los participantes, como el de un sacerdote irlandés que explicó su conversión y posterior llamada al sacerdocio, hecho que sigue sorprendiendo a todos los que le conocieron en su vida anterior, superficial y desordenada.
Terminaron las jornadas el domingo 7 de julio y, después de una caminata por la montaña y misa en la Basílica, regresamos a Castelldefels, donde llegamos de madrugada, muy cansados, pero muy felices






