Nos reunimos todos los jueves, de 19.30 a 20.45 h en el templo de Santo Cristo de Rat Penat.

¿Te gusta el silencio? ¿Te sientes atraído por la oración contemplativa? ¿Quieres compartir el silencio y la oración con otras personas?
¿Qué hacemos?
Dividimos la sesión en cuatro partes.En la primera ejercitamos alguna cualidad espiritual a través de la repetición interiorizada de una oración corta, como, por ejemplo: “Mi alma descansa en ti, Dios mío” (Salmo 61), para trabajar la serenidad y el reposo.
En segundo lugar, estamos en silencio contemplativo 15’ o 20’, recitando interiormente la oración del corazón o del nombre de Jesús: “Señor Jesús, Hijo de Dios, ten misericordia de mí”.
Después leemos en silencio el evangelio del domingo siguiente y por último acabamos compartiendo.
Cada vez son más los cristianos que desean profundizar en su oración y abrirse al camino de la contemplación. No cabe duda de que el silencio y la advertencia amorosa hacia el Señor son las claves de la oración contemplativa, si bien se pueden integrar, de manera razonable y siempre como ayuda, otros recursos psicofísicos, como pueden ser la respiración, la relajación o la postura.
La oración contemplativa requiere de constancia y desnudez del alma ante Dios.
Por suerte, en la tradición cristiana hemos tenido verdaderos maestros de contemplación como lo fueron los padres del desierto a través de la oración de Jesús, por ejemplo, o Sta. Teresa de Ávila y S. Juan de la Cruz, máximos exponentes de la mística cristiana española, o Sta. Teresa de Lisieux, S. Francisco de Asís o el mismo Charles de Foucauld, modelo de místico contemporáneo.
Así mismo, deseamos ahondar de manera contemplativa en la Lectio divina, especialmente en los Salmos, los cuales han sido la fuente contemplativa de cientos de monasterios de todo el planeta. Cada día leeremos un salmo analizando sus partes y aplicándolo a la propia vivencia espiritual.
En este grupo de contemplación, al que están llamadas todas aquellas personas que lo deseen, pretendemos compartir el ejercicio de la oración contemplativa a partir de esos maestros.
Sin duda alguna, el ambiente que se crea es de mucha serenidad, sosiego y acogida, nos sentimos como en casa.
Luis López González