Las personas enfermas que deseen ser visitadas o los quieran visitar enfermos pueden llamar al teléfono: 93.665.12.90

Somos un grupo de hombres y mujeres que queremos poner por obra las palabras del Señor «estaba enfermo y me visitasteis».

Tenemos la misión de visitar y ayudar a los enfermos, ancianos y personas limitadas de nuestra comunidad.

QUÉ HACEMOS

  • Averiguar quiénes son en la parroquia los enfermos más necesitados  sean creyentes o no.
  • Estudiar su situación, necesidades y problemas.Atenderles física, psíquica, social y religiosamente.
  • Visitarles (normalmente los agentes de Pastoral van a visitarlos de dos en dos) periódicamente en sus domicilios o en las residencias.Hacer que el enfermo se encuentre unido a su comunidad en la cual participaba normalmente.
  • Colaborar con el sector hospitalario (clínicas, hospitales, asociaciones, residencias…).
  • Llevar la comunión a todos los miembros de la comunidad que por su limitación o enfermedad no pueden asistir a la Eucaristía y deseen recibirla. Potenciar el Sacramento de la Unción de los enfermos: sacramento que ayuda a vivir cristianamente la enfermedad.
  • El Sacramento de la Unción de enfermos se celebra dentro de la Parroquia, a nivel comunitario (una vez al año, normalmente en junio), e individualmente: en el domicilio o en la misma parroquia según las necesidades de cada enfermo.
  • Estar en contacto con la Delegación de Pastoral de la Salud. Formación y puesta en común.

 

 

CÓMO DEBE SER EL VOLUNTARIO

Como es una Pastoral de acompañamiento para ser voluntario se necesita:

  • Tener disponibilidad.
  • Ser capaz de una escucha paciente, acercándose al enfermo, intentando ponerse en su misma situación sin querer imponer una respuesta, una oración o quizás un sacramento. Toda persona tiene una profunda necesidad de ser oída y un don que podemos ofrecerle es la escucha y que él mismo con toda libertad encuentre la respuesta a todos sus interrogantes.
  • Vivir con él sus sufrimientos, sus esperanzas y sus dolores. Ayudarle a caminar por este camino siempre desconocido y siempre sorprendente de la enfermedad y por él llegar al encuentro con Cristo Jesús.