Proyecto Amor conyugal
María, Pablo, ¿qué nos podéis contar acerca de vosotros?
Nos casamos hace casi tres años en Barcelona y tene- mos un hijo de un año y medio que se llama Pelayo. Nos dedicamos a la docencia y a la medicina y participamos en la vida de fe en la parroquia de Santa María desde que nos casamos, lo cual es todo un regalo.
¿Qué significa para vosotros un matrimonio cristiano?
Para nosotros, desde nuestra humilde y breve experiencia, el matrimonio cristiano es el fundamento de la familia y el lugar donde nace la Iglesia doméstica. Es también un camino de entrega y santificación para los es- posos, así como una fuente de amor y de fe para los hijos.
Formáis parte del grupo parroquial de Amor Conyugal de la parroquia, ¿cuáles son el origen y el propósito de este grupo?
El Proyecto Amor Conyugal es una iniciativa católica impulsada por el matrimonio formado por José Luis Gadea y Magüi Gálvez, que surgió en la diócesis de Málaga como un método para acompañar a los matrimonios en su crecimiento espiritual y en la vivencia plena del sacramento del matrimonio. Tras una experiencia de conversión personal en el santuario de Fátima, este proyecto adapta las catequesis sobre el Amor Humano de san Juan Pablo II en un itinerario de formación y vida espiritual para matrimonios. Las actividades combinan retiros, catequesis y grupos de adoración.
Nosotros formamos parte del cuarto grupo de Amor Conyugal que se ha creado en la parroquia, compuesto principalmente por matrimonios jóvenes con hijos pequeños. Hemos empezado hace un par de meses y nos reunimos dos sábados al mes por la mañana. ¡Las puertas están abiertas!
¿Qué influencia tuvo en vuestra vida de fe la formación que recibisteis en casa?
Recibimos la formación en la fe principalmente en los colegios a los que nuestros padres decidieron llevarnos. Allí nos dejamos acompañar por grandes profesores que han permanecido a nuestro lado a lo largo de toda nuestra vida.
¿Qué papel tenía la fe en vuestras vidas antes de conoceros? O bien, ¿hubo un momento clave de con- versión o de regreso a la fe como matrimonio?
Cada uno de nosotros fue madurando la fe por caminos muy distintos, hasta que el Señor se sirvió del inicio de nuestro noviazgo para provocar un nuevo encuentro con Él, acercándonos entre nosotros y a Él para formar nuestra familia.
¿Cuáles creéis que son los grandes retos a los que se enfrentan las familias en la sociedad en la que vivimos?
Lo resumiríamos diciendo que lo más difícil es resistir al mundo: empezando por la resistencia al compromiso y la tendencia a pensar que siempre es mejor buscarse a uno mismo; el poco valor que se da a la fidelidad y a apostar por algo duradero, que exige un trabajo diario, como es el matrimonio; y la dificultad de apostar por la vida y por acoger los hijos que Dios quiera en una sociedad hedonista que prioriza el placer individual.
¿Hay algún mensaje que os gustaría transmitir?
Pablo suele decir la frase «Aquí no se relaja nadie», y es muy representativa de la aventura apasionante que son el matrimonio y la familia. La vía para vivirlo es la confianza plena en el Señor, más que en nuestras propias fuerzas, dejándonos acompañar por los hermanos en la fe y cuidando nuestra parroquia y a nuestros sacerdotes.






