Entrevista en Mar y Montaña por Ana Zamorano

¿Qué nos explica de usted?

Nací en Perú, soy médico e hijo de padres médicos. Estoy casado y padre de 5 hijos. Me especialicé en Geriatría en el Hospital del Mar de Barcelona. Hice el máster en Cuidados Paliativos y Atención a la Cronicidad y al Final de la Vida. Defendí mi tesis doctoral sobre el “Deseo de adelantar la muerte en pacientes con cáncer avanzado” y trabajé durante 7 años en el Instituto Catalán de Oncología.

¿No debe de ser fácil dar malas noticias a sus pacientes verdad?
Claro que no. Es importante que el médico intuya qué verdad es capaz de soportar el paciente. Mirarle a los ojos y permitirle que decida si prefiere saberlo todo, sólo lo necesario o si prefiere compartir la información con la familia. Ha de poder decidir. Es lo que llamamos la “verdad soportable”.

¿Cree usted importante acompañar al enfermo y a sus familiares?
Por supuesto, el acompañamiento da mucha tranquilidad. Hay que saber que es un proceso único e irrepetible que genera sufrimiento al paciente y a la familia. Supone estar acompañando en el final de la historia de una persona.

¿Qué hay que esperar en estos momentos de los médicos y de las enfermeras?
Diagnóstico acertado, curación si es posible y cuando ya no es posible, acompañamiento y alivio durante todo el proceso Que respeten el deseo a morir y el cómo morir del paciente. Es importante que el equipo médico sea consciente e informe de cuáles serán las principales necesidades físicas, emocionales, sociales y espirituales en este proceso final.

¿Nos podría explicar qué es la Eutanasia y que supondría su legalización?
Es un acto médico que se produce para acabar con la vida de un paciente de manera directa. Supondría poner en riesgo a una población vulnerable. El paciente no quiere morir, lo que ocurre es que no quiere vivir así, con sufrimiento. Si garantizas que no se sufre, la gente pro-eutanasia cambia de opinión en un 97% de los casos.

¿Y la sedación paliativa?

Es la apliación de fármacos necesarios a dosis adecuadas para disminuir la conciencia mientras acontece la muerte. Todos moriremos sedados aunque no todos necesitaremos sedación farmacológica, es un mecanismo de aislamiento que genera el propio cuerpo para protegerse.

¿Cuál es la diferencia entre Eutanasia y sedación paliativa?

Fundamentalmente en la intención con que se escoge una u otra. El derecho a decidir cuando uno va a morir, no es intrínseco del ser humano como tampoco lo es el de su nacimiento. Al margen de creer o no en Dios, la eutanasia es un acto inmoral a nivel antropológico.

¿Cómo cree usted que viven los niños, como padre y como médico, tanto la enfermedad de un familiar como su muerte? Los niños van haciéndose preguntas, y lo viven según la familia lo transmita. Se debería vivir como algo natural. A los 6 años lo ven como una pérdida, hacia los 9 son ya conscientes de la muerte, tienen conciencia de que la persona no volverá más.

Nos despedimos del Dr. Villavicencio recordando que acompañar al paciente supone compartir con él el final de su historia.